martes, 15 de marzo de 2011

Kami-sama, Hotoke-sama, dōka otasuke kudasai

Yo te maldigo, Destino, que has querido que todas las piedras que se pudieran poner en el camino, se le hayan puesto al pueblo japonés.
No era bastante un terremoto antológico.
No eran bastante sus múltiples réplicas.
No era bastante el Tsunami.
No era bastante la emergencia extrema nuclear.
El volcán, el nuevo terremoto, etc....

Las catástrofes naturales, no por tristes, dejan de ser eso, un fenómeno natural que sucede a lo largo y ancho del planeta y que, cuanto más cerca estés de las zonas "calientes" más probabilidades tienes de sufrirlo, pero, si además le añadimos el factor (estúpido) humano de hacer centrales nucleares pues, es como encenderse un cigarrillo en una fábrica de pirotecnia.

En otra ocasión, maldeciré a los lobbys que rigen nuestras vidas, que compran voluntades y que encima se permiten el lujo de darnos consejos y explicaciones, cuando lo único que les mueve es el sucio y contaminado dinero.

Ahora mismo, dentro de la rabia que produce ver estas noticias y sentirse impotente, lo único que puedo pensar es en esos 50 trabajadores que no descansan intentando evitar un desastre (por desgracia con precedentes) de enormes dimensiones. Independientemente de que lo consigan evitar o no, son héroes, ningún convenio colectivo, ni pluses, ni extras, ni dietas, ni sueldo pagan lo que están haciendo allí. Ojalá salven la vida de miles de personas, y sobre todo, que se salven ellos mismos, aunque esto último, por desgracia, es más complicado.




No quiero despedirme, sin acordarme de esas miles de personas que viven en la zona afectada, seguramente nadie les preguntó si ellos pondrían las puertas del infierno en el jardín de sus casas, y ningún abogaducho de estos lobbys fue a enseñarles la copia del contrato de su propia pena de muerte.

P.D. Me apuesto el alma a que ningún representante/jefazo/títere de estos lobbys se encuentra junto con estos 50 trabajadores.


lunes, 14 de febrero de 2011

Goya

Y seguramente yo sea el menos indicado para hablar de cine, entre otras cosas porque no uso gafas de pasta ni veo películas infumables que los gurús del cine ponen en altares, pero lo de Alex de la Iglesia se merece un "Yo te maldigo", entre otras cosas, porque el señor De la Iglesia (al que no conozco) me cae bien. Es de estas personas sensatas que hoy en día es difícil de encontrar, muy humano con sus virtudes y sus defectos, los cuales no oculta.
El discurso que se marcó en la XXV Gala de premios Goya fue para ponerle un marco como a los cuadros de tan magnífico autor y colgarlo para ser exhibido como una muestra del mas puro realismo, pues no se puede estar mas acertado y cercano a la realidad.


Por lo tanto, no queda mas que decir:

Yo te maldigo Sinde, por hacer una ley de espaldas a todo el mundo, que va en contra de todos y que solo beneficia a los de siempre. Una ley que como siempre solo servirá para que las diferencias entre pobres y ricos se hagan mas pronunciadas, como ha sido siempre ¿verdad?...

Para nosotros, los pobres, pan y circo, un poco de princesa del pueblo por aquí, alguna película con anuncios por allá, algunos anuncios con series por otro lado y nada, a seguir siendo conejillos de indias para las marcas, a seguir sufriendo subidas de volumen en los anuncios, a perder 3 horas en una película de 90 minutos, pero calla, no puedes protestar, si protestas, te silencian... o no...

Ayer intentaron silenciar a Alex, ¿qué ha pasado entre las 15 nominaciones a 'Balada triste de trompeta' y los 2 premios de ayer? Pues, básicamente, la renuncia de Alex de la Iglesia. Pero, como en todos estos casos, han conseguido lo contrario.

Como decía Alex de la Iglesia en su discurso, el futuro está aquí, el futuro es hoy, no mañana, no pasado, de hecho yo iría mas lejos, el futuro fue ayer, y vamos, como siempre, con retraso.